Muslos De Pollo Picantes, Salsa De Requesón

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Echa un vistazo a la receta de muslos de pollo picantes, salsa de queso al horno.

Ingredientes para 4 personas:

  • 1 kg de alas y muslos de pollo.
  • 3 cucharadas. cucharada de jarabe de agave
  • 2 cucharadas. pasta de tomate
  • 1/2 cuil. paprika
  • 1 cucharada. café cúrcuma
  • 1/2 cuil. Espelette Pimienta En Polvo
  • 50 g de mantequilla medio salada
  • 200 g de requesón
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas. vinagre de sidra
  • Flor de sal, sal, pimienta recién molida.

Muslos de pollo picantes, salsa de requesón

- El día anterior, coloca en un plato las baquetas y los muslos de pollo, 2 cdas. cucharada de jarabe de agave, pasta de tomate y especias (pimentón, cúrcuma y pimiento de Espelette). Mezclar bien y cubrir con una película de comida. Dejar reposar toda la noche en un lugar fresco.

Precaliente el horno a 230° C (th.8).

- Derretir la mantequilla medio salada. Coloque las piezas de pollo marinado en una bandeja para hornear o un plato grande. Vierta la mantequilla derretida. Sazonar con flor de sal y hornear.

- Cocine por 15 minutos a 230° C (th.8), luego reduzca la temperatura a 210° C (th.7) y continúe cocinando por 35 a 45 minutos dependiendo del tamaño de los trozos de pollo.

- Mientras cocina, devuelva el pollo cada 15 minutos.

- Mientras tanto, prepare la salsa de requesón: en un tazón, vierta el queso blanco, el ajo picado, el vinagre de sidra, 1 cucharadita. Jarabe de agave afeitado, sal y pimienta. Rectifique el condimento y sirva con el pollo picante.

B.A.ba del chef

Servir con arroz pegajoso o sémola integral.

Bodega lateral, vino para acompañar los muslos de pollo:

La carne de la mano de mortero ofrece en el pollo la particular textura de los músculos de la parte inferior de las piernas, como el corvejón, es decir, un producto suave y gelatinoso vinculado a su riqueza en colágeno. La cocción lenta que requieren estas piezas trae más fondant muy apreciado por los aficionados. Aquí, la aromatización picante y caramelizada y la oposición entre la dulzura del jarabe y la quema de la pimienta hacen de esta preparación un plato sensacional que atraerá a los vinos con una fuerte personalidad.

En rojo, será necesario evitar los vinos con la dimensión tánica demasiado afirmada, ya que éste podría ser reforzado al mismo tiempo por la dulzura y la quema de la planta. Por otro lado, los vinos cuyo poder se basa más en el calor del alcohol, como

Provenza con aromas de especias y garriga, puede enfrentar el plato sin llegar a ser agresivo. En blanco, favoreceremos vinos llenos de redondez y aromas maduros como Costières de Nîmes.

M. Chassin

Receta: A. Beauvais, Foto: C. Herlédan

Vídeo: Alitas Picantes | La Capital.

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