Tifus De Gato: Síntomas, Tratamiento Y Prevención.

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También llamada panleucopenia felina, el tifus del gato es causado por un parvovirus que causa gastroenteritis infecciosa. Esta es una enfermedad muy contagiosa porque el virus es extremadamente resistente al medio ambiente y, a menudo, mortal si no se trata rápidamente.

Al igual que con el resfriado común, los gatitos no vacunados son los individuos más expuestos. Por lo tanto, la vacunación contra el tifus debe ser temprana y considerada incluso si el gato no sale, porque puede llevar el virus a casa, ¡por ejemplo bajo sus plantas!

Tifus de gato: síntomas, tratamiento y prevención.

¿Cómo funciona el virus del tifus?

El parvovirus responsable de la panleucopenia se multiplica rápidamente en el tracto digestivo y la médula ósea del gato; el contagio se produce principalmente a través de las heces y la orina, por lo que si varios gatos viven en la misma casa y usan la misma camada, aumenta el riesgo de contaminación.

El tifus también puede transmitirse por contacto directo con objetos contaminados (tazón, camas para gatos) o por contacto con humanos que han tocado un animal infectado. Después de esto, el gato ingerirá el virus durante el baño o tragará pulgas provenientes de un gato contaminado, de ahí el contagio fulminante que se observa a menudo en los animales que viven en la comunidad. Por lo tanto, es necesario aislar a los enfermos lo más rápido posible y desinfectar el medio ambiente con lejía.

¿Cuáles son los síntomas del tifus?

Los signos clínicos de tifus generalmente aparecen entre dos y siete días después de la exposición al virus. Algunas formas de panleucopenia felina pueden causar la muerte del animal en solo unas pocas horas, pero el curso clásico de la enfermedad es durante varios días donde se observarán los siguientes síntomas: diarrea hemorrágica, náuseas, vómitos, temblores, fiebre, fatiga extremo, disminución del apetito.

También hay casos de ceguera cegadora e incoordinación de movimientos. La deshidratación alta resulta de diarrea aguda y vómitos, lo que puede precipitar el deterioro de la salud del animal. El daño a la médula ósea, que luego deja de producir suficientes glóbulos blancos, produce anemia.

¿Qué tratamientos para el tifus gato?

El tratamiento contra el tifus está dirigido a aliviar los síntomas, pero es difícil erradicar el virus. Solo las medidas sanitarias (cuarentena, desinfección total del medio ambiente y la vestimenta, el uso de guantes al manipular animales contaminados, etc.) pueden superar este último, de lo contrario continuará proliferando en el medio ambiente.

La administración del tratamiento a base de antibióticos es preferiblemente en la clínica. Este es un medicamento agresivo que debe iniciarse lo antes posible. También se pueden usar antieméticos, antiespasmódicos e infusiones contra la deshidratación. Desafortunadamente, el tratamiento no siempre es efectivo y alrededor del 90% de los animales no vacunados mueren de tifus.

La vacuna, única prevención contra el tifus.

La mejor manera de evitar la panleucopenia felina es la vacunación. Esto es posible desde la edad de dos meses y se realiza en dos inyecciones, con un mes de diferencia durante la primera vacunación. El recordatorio debe hacerse una vez al año, en el intervalo más exacto posible, y sobre todo, no debe olvidarse porque la menor caída de inmunidad es suficiente para promover la transmisión del virus.

La vacuna debe evitarse en las gatas preñadas, de hecho, existe un riesgo de trastornos neurológicos en pequeños casos que pueden provocar graves dificultades psicomotoras. Cuidado, el tifus del gato todavía abunda, de ahí la importancia de vacunar a su animal: hay una epidemia reciente en Toulouse a finales de 2017. Los veterinarios habían emitido una alerta nacional de epidemia, pidiendo Prevención rápida y esencial a través de la vacunación.

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